Orgullo de ser ENTRENADOR
20 años hace desde que le pedí al presidente de mi primer club el poder entrenar a un equipo. Desde entonces he podido aprender junto a cientos de jugadores, decenas de otros entrenadores, un puñado de directivos y, por qué no decirlo, otros tantos padres. Hace tres días recibí el mensaje de un jugador vía FACEBOOK. Me pedía ayuda para resolver un problema que tenía con su equipo. Él ahora era entrenador. Le respondí con el máximo cariño, como siempre he intentado trabajar con todos los equipos con los que he aprendido. A las pocas horas, gracias a la velocidad de la red social, ya tenía su respuesta: un agradecimiento sincero, no sólo por la respuesta en sí, sino por no haberle fallado a su petición. Una respuesta en la que se incluía un agradecimiento por haberle ayudado a ser mejor persona, a amar el baloncesto, a disfrutar con el juego y respetarlo. En ningún momento hubo ningún recuerdo de victorias ni de derrotas, de triunfos ni de fracasos, ni de tácticas ni de preparación, ni d...