sábado, 9 de febrero de 2013

Cuando la pelota arde

Últimos minutos, partido igualado, pulsaciones a tope, jugadores que buscan protagonismo, otros que prefieren pasar a segundo plano,....y un entrenador que decide a quién otorgarle la presión de la gloria o del fracaso.

Esa combinación de rendimiento, egos y business es la que permite la creación de ÍDOLOS, o de figuras de barro.

Curiosamente cuando un equipo tiene claro quién es THE MAN, todos reman en esa dirección y no se atisban dudas ni en el banco ni en el campo.

Pero, cuando no está definido MERIDIANAMENTE CLARO surgen las dudas ante el error, o incluso los celos ante la elección, y con ello la disminución del rendimiento colectivo.

Os invito a jugar a definir quién es quién en el Barcelona, en el R. Madrid, en Los Lakers, o en España, y hallaréis una interesante cuestión acerca del rendimiento colectivo en situaciones límite.

Gracias por leerme y seguimos en Twitter en @MiguelMartinL




domingo, 18 de noviembre de 2012

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER....ENTRENADOR

La reciente destitución de Dusko, la de Porfi, los problemas de credibilidad de Xavi y su forma de jugar, las fatiguitas de Jaume, Scariolo y Sito, la convulsiòn de los resultados de Aíto,...

Otrora autores de enormes èxitos y reconocimientos. Hoy en la cuerda floja o en el suelo porque ya se ha roto.

Que nadie me hable otra vez de tácticas. Esta profesión sólo tiene un secreto: LAS DINÁMICAS DE GRUPO, positivas que superan las limitaciones presupuestarias, o negativas capaces de destrozar todos los objetivos previstos.

Desde estas breves líneas, mi mayor reconocimiento y respeto a aquellos que os enfrentáis a una dinámica negativa; y mis felicitaciones a los que disfrutáis del viento a favor.

Desde hoy formarse en resolver dinámicas tiene que ser no básico, sino primordial en esta profesión.

Conscientes de la levedad, aprendamos a contrarrestarla.

Saludos y gracias por leerme.
@MiguelMartinL

sábado, 11 de agosto de 2012

TIEMPOS MODERNOS



“Son los mejores en el triple”. “Son los mejores en la velocidad de pase”. “Son los mejores en contrataque”. “Son los mejores en el rebote”...
Así definen estos últimos días en las redes sociales al equipo USA.  Todos llevan parte de razón, pero pocos hacen un análisis global. Y en ellas me encuentro, intentando dar luz a este túnel de inferioridad en el que nos sentimos el resto de países del mundo.  
Si utilizamos el eslogan de los Juegos Olímpicos, ese que dice eso de “más alto, más fuerte, más rápido”, ellos –el TEAM USA- serían el paradigma en baloncesto, y por una cuestión fundamental:

SON LOS MEJORES ATLETAS

Y aquí planteo el reto. Está claro que la concepción en Europa del deporte de equipo es muy diferente a la que tenemos del deporte individual, pero en los Estados Unidos no es tan distinta. Nos vanagloriamos de ser mucho mejores en aspectos tácticos colectivos y más solidarios en el juego, pero cuando competimos entre los mejores talentos no hay color, y no me refiero precisamente al color de piel que muchos escudan como la gran diferencia. No, rotundamente no, la diferencia radica en el modelo

Un modelo centrado en el nosotros, en el juego en sí mismo y no en el desarrollo del deportista. Y ese modelo tiene cosas muy positivas, es cierto, posiblemente redunde en una mejor concepción del propio deporte, de sus valores y de la sociedad,….pero, ¿acaso es imposible extraer lo mejor de ese modelo colectivo y sumarle atletas?

El baloncesto recupera su esencia natural cuando se corre, se encesta rápido, se pasa al compañero que se desmarca y se presiona al balón en defensa.

Es ahí donde se hace necesario contar con los mejores atletas posibles. Jugadores que se desplacen más rápido que otros, que muevan sus brazos con mayor velocidad que otros, que salten más que ninguno, que tengan la fuerza suficiente para pasar o lanzar a la máxima velocidad y con el mínimo esfuerzo.
He estado buscando un término que identifique claramente todo esto que quiero transmitir, tras mucho pensar me quedo con éste:

POTENCIA TÉCNICA

Sí, porque la potencia es esa maravillosa fusión de VELOCIDAD y FUERZA, las dos capacidades estrellas en nuestro deporte; y técnica porque como decía ese famoso anuncio de neumáticos, sin control no tiene eficacia. Por tanto, la potencia debe ser aplicada constantemente a los gestos técnicos, para que estos cumplan con ese eslogan ya comentado de la Carta Olímpica. 

Así, quizás, si nuestros entrenamientos desde edades jóvenes hasta edades avanzadas van enfocados a desarrollar a los mejores atletas por encima de los aspectos tácticos colectivos, seamos algún día capaces de no repetir jamás esa frase tan escuchada en estos Juegos Olímpicos de Londres 2012 sobre el TEAM USA: “Están a otro nivel”, y poder competir de tú a tú en el mundo de la EXCELENCIA del baloncesto. 

Nos tocará prepararnos, formarnos en las artes del desarrollo de esta mezcla de capacidad/cualidad, pero estoy seguro de que lo haremos con la calidad, el tesón y la ambición que nos caracteriza a todos.

Desde estas líneas os invito a seguir debatiendo en el hashtag #potenciatecnica y a reflexionar sobre este concepto que puede darnos un nuevo salto de calidad. Ya sabéis que “el único límite está en no intentarlo”.

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sábado, 31 de diciembre de 2011

Mi sistema, mi tesoro

Analicemos esta foto y preguntémonos en qué posición juegan estos jugadores. Son los componentes del mejor quinteto del pasado Eurobasket.


Pero vayamos más lejos, de qué juegan estos otros?


Tras esta primera reflexión, me gustaría saber si habéis priorizado el TALENTO -con la definición de ellos como Jugadores de baloncesto a secas- o, por el contrario, habéis estrujado vuestro intelecto para encontrar un rol específico a cada uno.

Es cierto que como entrenadores, el raciocinio nos impide ver con cierta libertad el cielo, y apenas sacamos la vista de la pizarra; pero, cuánto cohibe esa pizarra?

La pizarra en la que pasamos horas y horas, buscando el santo grial sobre el que construir el movimiento perfecto.

Ella misma, y nuestro afán por el que nuestro tesoro (nuestro sistema), cual anillo todopoderoso que ilumina nuestro camino, pueda ser -al tiempo- lo que oscurezca nuestra frescura, y lo que es peor, la de los protagonistas de este juego.

¿Es Ricky Rubio el paradigma de esto?

Y es que el jugador con talento posee virtudes que le permiten disfrutar del juego, mientras que el sistema en muchas ocasiones -por su propia naturaleza- no facilita esa diversión, e incluso nos aleja de la naturaleza de este juego.

Apostar por el jugador, es cambiar el valor del sistema, por el tesoro del talento.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El Entrenador cebolla

Oyendo las manidas frases de los protagonistas del fútbol -aquellas como "el fútbol es así", "no hay rival pequeño",..-, o las ruedas de prensa de cualquier deporte profesional con cierto tirón mediático, me viene a la cabeza una reflexión que quiero compartir con vosotros.

¿Cuántas veces te has sentido invadido en tu integridad como entrenador cuando te han realizado una pregunta o te han dado una valoración sobre tu trabajo?


Recientemente hemos visto como a Pepe Mel, entrenador del Betis -equipo de fútbol de primera división española (para aquellos que leéis el blog desde fuera de España), le han "exigido" cambiar el sistema de juego como condición para continuar siendo el entrenador.

Supongo que a Pepe Mel le ha supuesto una grave invasión en una de sus últimas capas, cual cebolla que va perdiendo progresivamente su protección, poco a poco, capa a capa, hasta llegar a perder su propia identidad como hortaliza.

Pero, ¿cuáles son tus capas de protección? ¿Qué argumentas cuando las cosas no van bien y te sientes invadido por seres internos (jugadores-directivos) o externos (prensa, opiniones, aficionados,...)?


Normalmente, y haciendo uso de las más clásicas, estas son las primeras capas que los entrenadores cebolla desprenden con cierta facilidad, al no ver afectada su integridad (son como las piel oscura que protege la cebolla y que sale con apenas tocarla):

1. La más utilizada suele ser "la mala suerte", en forma de bruja que persigue tu equipo y todo lo convierte en negativo (lesiones, problemas en los viajes, dificultades en las instalaciones,...) 






2. Los árbitros, normalmente acusados de ser responsables de la derrota del equipo, basándonos en decisiones puntuales, más o menos numerosas que "siempre" actuaban en perjuicio nuestro.






3. El tiempo de entrenamiento. Capa protectora que permite argumentar la falta de rodaje de un equipo, de incorporación de un jugador nuevo - o salido de una lesión-, la llegada del propio entrenador,...  




Después de estas tres capas (puede haber algunas más) -que vienen más o menos a ser superficiales-, comienzan a aparecer las capas más profundas, lo que podríamos denominar "la cebolla en sí misma"; es decir, la propia integridad del entrenador. De ser arrancadas hacen que éste se sienta invadido seriamente, afectando a su trabajo, valoración y profesionalidad. Veamos algunas de ellas:

4. El juego del rival, normalmente acusado de juego sucio en los casos más burdos, o de superioridad en los casos más humillantes para el jugador-aficionado-directivo.






5. El mal juego propio, utilizada en primera persona del plural normalmente -nosotros- con la que se detallan toda una retahíla de errores, fallos y cadena de despropósitos realizados en un partido -normalmente utilizando para ello las estadísticas. 



5. Confianza de la directiva. La cebolla comienza a desintegrarse gravemente cuando un entrenador utiliza esta capa como argumento para defenderse ante los malos resultados. Culpar a agentes externos en el juego -aunque internos en su quehacer-, puede ser entendido como un pulso casi siempre perdido de antemano.




6. Acusar a un jugador, capa muy peligrosa, puesto que pone en tela de juicio -además de tu capacidad como gestor de grupo- tu profesionalidad. Sacar a la luz las diferencias con un jugador, o dudar de su nivel, es casi con toda seguridad una invitación a la rotura del clima del equipo. Si ese jugador es importante en el club o equipo, por su coste o historia,  la guerra es muy difícil de ganar, y es una capa que te supone casi tu desaparición.


7. Nivel del equipo, capa cuasi definitiva, puesto que dudar de la idoneidad del grupo en su totalidad, o en su mayoría te separa del equipo, y te pone al pie de los caballos de la directiva, que posiblemente recurra a lo más fácil - no siempre lo más justo- el despido del entrenador. Por tanto, utilizar esta capa le supondrá al entrenador cebolla su renuncia casi absoluta a seguir trabajando en ese club. 



8. Competencia del entrenador, capa casi invisible por lo poco vista, pero que además de un ejercicio infinito de humildad, supone la aceptación al despido, la renuncia a seguir trabajando con ese equipo. Y lo más importante, la decisión de asumir una más que posible decadencia en tu currículum deportivo. Es sin duda la capa que hace desaparecer la cebolla, la que te descubre en tu totalidad.













Insisto que de un análisis más profundo podrían salir muchas más capas, utilizadas como protección del entrenador cebolla, y que os invito a compartir en el twitter @MiguelMartinL. No obstante, como herramienta de reflexión me parecen suficientemente evidentes para que -al menos- pensemos en las excusas que utilizamos antes de la más humilde de todas, aquella que hace referencia a nosotros mismos y nuestro nivel de competencia o capacitación. 

Gracias por leer mis reflexiones.   

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Ofreces Valor Añadido?

Seguro que en estos últimos días habéis visto este video de la Liga Endesa





Sin entrar a valorar lo que algún gurú de la interpretación facial y verbal podría extraer del entrenador del video, que serían muchísimas cosas, quiero centrarme en el proceso en sí de la relación jugador-aprendiz, entrenador-enseñante.

¿Alguno de vosotros conoce el significado de ZDP de Vygotski?

Apliquémoslo al mundo del baloncesto.


La zona de desarrollo próximo (ZDP) se refiere al espacio, brecha o diferencia entre las habilidades que ya posee un jugador, en nuestro caso, y lo que puede llegar a aprender a través de la guía o apoyo que le puede proporcionar un entrenador o un par más competente.

Por tanto, cuando me dispongo a entrenar a un jugador o equipo las tres grandes preguntas que debo hacerme son:

  1. ¿Qué y cuánto aprenderá ese jugador por sí solo esta temporada -sin mi ayuda-?
  2. ¿Qué y cuánto aprenderá ese jugador con mi ayuda?
  3. ¿Cuál es la diferencia entre ambas respuestas?

Esa diferencia es tu VALOR AÑADIDO como entrenador. Sí, lo que aportas a ese jugador, lo que te diferencia con el resto de entrenadores.



En la magnitud del VALOR AÑADIDO está la constatación de tu CALIDAD como entrenador de baloncesto.

¿Qué elementos influyen en el VALOR AÑADIDO?

  • Nivel inicial del jugador: cuanto menor sea, más posibilidades tiene de un gran crecimiento.
  • Tiempo del proceso de aprendizaje: cuanto mayor sea más posibilidades de incrementar el nivel final

¿Cómo se aumenta el VALOR AÑADIDO?

  1. Partiendo del nivel real del jugador, conociéndo ese nivel mediante una evaluación inicial individual.
  2. El proceso de aprendizaje (aunque sea en equipo) debe ofrecer a cada jugador un nivel de desarrollo y exigencia diferenciado.
  3. La anticipación del error -explicada por parte del entrenador- a la experiencia del jugador acelera el proceso de aprendizaje.
  4. La optimización del TUM (tiempo útil motriz) maximiza los tiempos de experiencias prácticas del jugador, y con ello la puesta en marcha de sus aprendizajes.
  5. La organización de la práctica facilita la consecución de aprendizajes.
  6. La evaluación del alumno en lo referente a su progresión, comparado con sus propios resultados (no con el de los demás), permite potenciar esa individualización que encuentre parámetros dónde seguir creciendo.
  7. Consultando a entrenadores más experimentados sobre tus jugadores, sobre cómo pueden mejorar algunas facetas sobre las que no encuentras soluciones de crecimiento a la velocidad que te gustaría.

Recuerda siempre esta fórmula:






Donde E es el nivel que adquiere el jugador con la ayuda del Entrenador, J es lo que aprende el jugador sin ayuda, y V.A. es el Valor Añadido (lo que gracias al entrenador el jugador ha mejorado).

Gracias por leer el blog. Seguimos compartiendo.