DIMITO Y ..PERDERÁS

Hoy quiero resaltar el fino hilo que sujeta la química de un equipo. Tan fino que elementos que a priori no deben hacer mella, son inmensos misiles en línea de flotación de un club.

Con su permiso, quiero hacerle intentar llegar a la misma conclusión que me ha llevado a escribir estas líneas. Comenzamos:


El 17 de febrero se publica esta noticia:




Y el 1 de marzo sucede esto:



El Sevilla F.C. gana al Athletic de Bilbao y se mete de lleno en la lucha por la Liga, a solo dos puntos del liderato.

Inmediatamente, los medios de comunicación empiezan a publicar al unísono el nombre de Sampaoli junto a Valverde suenan como firmes candidatos a suceder a Luis Enrique en el banquillo del F.C. Barcelona para la temporada siguiente.



Desde entonces hasta ahora, el Sevilla F.C. ha acumulado los siguientes resultados:

Alavés 1 - Sevilla 1
Sevilla 0 - Villareal 0
Sevilla 1 - Leganés 1


Y el último Leicester 2 - Sevilla 0, que le apea de la Champions League.


Al día siguiente a la eliminación del Sevilla F.C., publica la prensa (cerrando este círculo), lo siguiente:


Y bien, ¿ya tienen su conclusión?



Más allá de conjuras y especulaciones extradeportivas que cada uno pueda interpretar; amén de la fuerza y la información secundaria que generan el uso de fotografías con mensajes subliminales interesantes;  el análisis deportivo de la implicación de Sampaoli con la órbita del F.C. Barcelona en plena competición es letal para un club, el Sevilla F.C. que podríamos resumir en:


  • De ser un candidato serio al título de Liga, a un equipo que empieza a flaquear.
  • Quedan eliminados de la máxima competición de Clubes ante un rival aparentemente inferior.
  • Se rompe la confianza ciega en su entrenador, 
  • Los jugadores son cuestionados y su rendimiento baja muchos enteros.
  • El rendimiento físico del equipo se ve mermado 
  • La prensa y la afición se muestra crítica.
  • ...

 

¿Y qué pasó con la química de equipo?



Pues que una vez más se demuestra lo delgada que es la línea que diferencia en un equipo el éxito del fracaso, el éxtasis de la duda, la fortaleza de la debilidad, la fe y la sospecha.

Podríamos decir pues que los Entrenadores son unos malabaristas que caminan de puntillas por la cuerda de la química, intentando que no se rompa; pero que no siempre su resistencia dependerá de los pasos del Coach, sino de elementos externos que pretenden romper la homeostasis que con tanto recelo uno va cuidando.

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